Rocío Montoya, fotógrafa, ilustradora y artista del collage

Soy Rocío Montoya, fotógrafa, ilustradora y artista del collage. Vivo en Madrid y compagino mis proyectos personales con la creación de contenido visual para marcas. Estudié fotografía y diseño gráfico y me encanta fusionar ambas disciplinas en mis creaciones, aunque desde hace un par de años estoy totalmente volcada en mi faceta pictórica y de ilustradora.

La influencia del surrealismo, el cubismo y la pintura siempre está latente en mi trabajo, uno de mis referentes desde pequeña ha sido mi padre, Mariano Montoya, artista y pintor de profesión,y una figura clave para mí. Él siempre me ha animado a explorar mi lado creativo, a expresarme y a ser libre y fiel a mi misma con este lenguaje.

Desde mis inicios he tenido una tendencia bastante obsesiva a hacer uso de elementos del entorno natural en mis retratos y composiciones, ya lo he hecho en numerosas ocasiones con mis fotografías y con el collage y con la ilustración me ocurre lo mismo. Creo que el cuerpo humano como icono artístico (para mí especialmente el femenino), es una fuente inagotable debelleza, versátil, misteriosa y poderosa. He fotografiado a muchas mujeres desde que me iniciéen la fotografía y cada una de ellas guarda un secreto y un encanto distinto que me encanta explorar e interpretar plásticamente. Así que la mayor fuente de inspiración para mí es la sinergia entre mujer y naturaleza. En estos últimos años, en lugar de reflejarlas a través defotografías las dibujo, y mis procesos han evolucionado, haciendo uso de la fuerza del color como lenguaje emocional. Estoy en una fase en la que le doy mucha importancia al color para reflejar las emociones y la fortaleza de la mujer en mis obras.

En mi día a día me inspiran muchas cosas: la luz, los colores, la música, los paseos por el Botánico, las mujeres de mi entorno, las pinturas de mi padre y de muchos otros artistas a los admiro, y en general cualquier momento en contacto con la naturaleza.

Como mujer artista sigo sintiendo que por mi condición de género todavía hay muchos lastres y estigmas que se presentan en el camino. Como mujer mestiza (mi padre es de etnia gitana, mi madre no), nunca me he sentido empequeñecida o infravalorada en el ámbito profesional. Afortunadamente, he podido desarrollar mi trabajo y mi vocación con libertad de expresión y sin condicionantes, al menos de momento. También, supongo, es porque me he criado en un ambiente personal en el que he podido expresarme sin miedos. Soy una persona bastante tímida desde la infancia pero lo cierto es que el racismo es algo que nunca me ha condicionado porque he vivido en la diversidad, a veces ha sido complicado estar como ‘entre dos aguas’, por las diferencias culturales entre el colectivo gitano y el payo, pero ahora, viéndolo desde una edad más madura, ha sido algo positivo porque este contraste de culturas me ha enriquecido y me ha hecho valorar muchas cosas de ambos ‘mundos’.

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